Erase una vez, en un tiempo muy remoto en un lugar muy distante, había un muchacho que usaba palabras raras al hablar, y la gente lo llamaba "el muchacho de las palabras raras". Ah, pues se murió, y, en esos lugares 'onde' siembran caña... ah pues ahí, lo enterraron. Y ya después, de las flautas rústicas que se hacen con cañas... ah pues de esas, cuando la gente tocaba dichas flautas, el instrumento emitía las palabras raras que decía el muchacho.
~Fin~
*Gracias a "la mañoosa!" por colaborar en el arduo trabajo para realizar esta historia.